Stuttgart. El Porsche 911 GT3 proporciona un
rendimiento similar a un coche de competición y una experiencia sin
filtros al volante, gracias entre otras cosas a los métodos de
construcción ligera empleados en su fabricación.
En la nueva generación
del radical 911, la conexión entre el uso diario y la utilización en
circuito es aún más intensa. En el corazón de esta última evolución late
un motor bóxer de cuatro litros. Esta mecánica atmosférica de altas
revoluciones desarrolla 368 kW (500 CV) de potencia y se mantiene
prácticamente sin cambios respecto al poderoso 911 GT3 Cup de
competición.
El rediseñado chasis, con un eje trasero direccional y
hecho de materiales muy ligeros, tiene una puesta a punto específica
para convertir la potencia del motor en un dinamismo de marcha superior.
Desarrollado en la misma pista de pruebas y fabricado en la misma línea
de producción que los coches de carreras de la marca, la tecnología de
competición de Porsche se ha incorporado, una vez más, a un deportivo
homologado para carretera.
La mayoría de los clientes “GT” de Porsche suelen llevar sus
deportivos a dar una vuelta al circuito, que es donde realmente el nuevo
911 GT3 saca todo su potencial, gracias a una relación peso/potencia de
3,88 kg/kW (2,86 kg/CV). Con la transmisión de doble embrague y siete
marchas (PDK) que monta de serie, y que ha sido especialmente puesta a
punto para usarla en este GT, el nuevo biplaza de 1.430 kilos de peso
(con el depósito de combustible lleno) acelera de 0 a 100 km/h en 3,4
segundos. Alcanza una velocidad máxima de 318 km/h.
Para los amantes de
una conducción pura, Porsche también ofrece el 911 GT3 con una caja de
cambios deportiva manual de seis marchas. Ésta permite al 911 pasar de 0
a 100 km/h en 3,9 segundos y llegar a una velocidad punta de 320 km/h.
