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El piloto español Fernando Alonso vivió un Gran Premio de Malasia difícil de principio a fin, primero ayer durante la calificación con un error en la previsión del tiempo y hoy en la vuelta de formación con la rotura del cambio de su F10. Con este panorama no es de extrañar que el asturiano calificara a este gran premio con el más complicado de toda su vida.
"La salida fue mal, en la vuelta de formación se me rompió el cambio y me quedé sin embrague. Desde entonces tuve que frenar de forma extraña, primero tenía que bajar marchas y luego acelerar. Ha sido la carrera más difícil de mi vida porque he tenido que improvisar".
Y si por si fuera poco a dos vueltas para cruzar la línea de meta se le rompió el propulsor con lo que tampoco pudo sumar puntos.
"Al final no he podido sumar puntos por culpa del motor. Vale más ser noveno que líder cuando se tiene que abandonar. Es un fin de semana que empezó mal y acabó mal".
Pese a todo quiso quitar la idea de la mente a todas esas personas que creían que con un poco de lluvia en la carrera la cosa hubiese acabado mejor.
"Si hubiera llovido no hubiera acabado según estaba el coche. Sólo quería cruzar por debajo de la bandera a cuadros. El fin de semana ha sido difícil, a veces le va mal a unos, otras a otros y hay que aprovechar las oportunidades".
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