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domingo, 28 de marzo de 2010

El Gran Premio de Australia vive una de sus carreras más trepidantes de los últimos años.

El espectáculo que algunos aficionados pedían a gritor para la Fórmula 1 se apodero esta mañana del circuito urbano de Albert Park, donde ningún plan termino según lo pautado a excepción de lo impredecible de este trazado callejero. Ya en la salida vimos como Fernando Alonso sufría un trompo al perder tracción por culpa de la lluvia y quedar su F10 vuelto del revés, viendo como el resto de sus rivales le adelantaban sin que en esos instantes el bicampeón del mundo pudiera hacer nada para remediarlo. Con un coche sin control en la pista alguien tenía que salir mal parado y el azar quiso que fuese Michael Schumacher el hombre elegido. El alemán vio cómo su alerón delantero se partía por la mitad al llevárselo por delante Alonso, obligando al 'Kaiser' a entrar en boxes para cambiarlo. El caos reinante hizo necesaria la salida del safety car en pista para poner un poco de orden en un rebaño sin control. Pero en cuanto que el coche de seguridad abandonó el circuito y la carrera se volvió a lanzar el asturiano comenzó una remontada desesperada desde las últimas posiciones, recortando poco a poco la distancia con los hombres de cabeza. Precisamente en esos instantes la lluvia dejaba de caer sobre la pista y Jenson Button se ofrecia a ser el conejillo de indias con el cambio de neumáticos. El inglés rápidamente entro en boxes a cambiar las gomas de su MP4-25 haciendo Button la vuelta rápida en su primer paso por la línea de meta. Eso hizo comenzar el baile en los garajes, con todos los pilotos cambiando de intermedios a slicks, para de este modo ganar más grip en una pista que cada vez está más seca. Durante muchas vueltas la guerra en la mitad del pelotón fue tremenda con varios coches enzarzados en batallas particulares por ganar posiciones. Sebastian Vettel, que lideraba la prueba con comodidad, sufrió la rotura de uno sus frenos en la vuelta 26, lo que le hizo perder el control de su Red Bull y le dejo fuera de la carrera. Las últimas vueltas fueron frenéticas con Webber, Alonso, Rosberg y Hamilton enzarzados en una tremenda pelea, que terminó temporalmente con Webber y Hamilton en la grava del circuito australiano. Al final la victoria se la llevo Jenson Button, por detrás del inglés cruzo la línea de meta Robert Kubica, mientras que Felipe Massa fue tercero. Fernando Alonso se tuvo que conformar con la cuarta plaza, aunque visto lo visto, le tuvo que saber como una victoria.

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